Informe de Siniestralidad Laboral 2025 de FEIQUE: La industria química mantiene los menores índices de siniestralidad laboral de la industria española

La industria química mantiene los menores índices de siniestralidad laboral de la industria española, según el Informe de Siniestralidad Laboral 2025 de FEIQUE

 

Hablar de industria química suele llevar a imaginar instalaciones complejas, sustancias peligrosas o procesos de alto riesgo. Sin embargo, la realidad que reflejan los datos es muy distinta.

El Informe de Siniestralidad Laboral 2025 de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (FEIQUE) confirma que el sector mantiene algunos de los mejores indicadores de seguridad laboral del país, con unos índices de accidentalidad muy inferiores a los registrados por el conjunto de la industria española.

Lejos de tratarse de un resultado puntual, el informe consolida una tendencia sostenida durante años y pone de manifiesto cómo la prevención, la formación y la mejora continua se han convertido en elementos estratégicos para las empresas químicas.

 

Informe de Siniestralidad Laboral 2025 de FEIQUE

 

Una siniestralidad muy inferior a la media de la industria

El principal indicador del estudio es el Índice de Incidencia, que mide el número de accidentes con baja por cada mil personas trabajadoras y permite comparar el comportamiento de distintos sectores económicos.

En 2025, el sector químico registró un Índice de Incidencia de 9,34, muy por debajo de la media nacional (22,23) y muy alejado de sectores como la industria (46,62) o la construcción (69,39).

 

Los datos reflejan que la industria química presenta una incidencia de accidentes hasta cinco veces inferior a la del conjunto de la industria, una diferencia que vuelve a situarla entre las actividades industriales con mejores resultados en materia de seguridad laboral.

El informe también recoge otros dos indicadores relevantes: el Índice de Frecuencia, que relaciona el número de accidentes con las horas trabajadas, se situó en 5,75, mientras que el Índice de Gravedad, que mide las jornadas perdidas como consecuencia de los accidentes, alcanzó un valor de 0,27. Ambos indicadores reflejan no solo una baja frecuencia de accidentes, sino también una reducida gravedad de las lesiones registradas.

 

La seguridad no depende de que existan menos riesgos, sino de cómo se gestionan

Los resultados adquieren aún más relevancia si se tiene en cuenta la naturaleza de la actividad química. Se trata de uno de los sectores industriales con procesos más complejos y con mayores exigencias técnicas en materia de seguridad.

Precisamente por ello, la prevención forma parte del funcionamiento diario de las empresas. La identificación y evaluación de riesgos, el diseño seguro de las instalaciones, la formación continua de las personas trabajadoras, el mantenimiento preventivo, la investigación de las causas de los accidentes y la implantación de estándares internacionales, como el programa Responsible Care, constituyen algunos de los pilares sobre los que se sustenta esta evolución.

Más que la ausencia de riesgos, los datos reflejan la capacidad del sector para gestionarlos de forma sistemática y avanzar en una mejora continua de sus sistemas preventivos.

 

Los accidentes más habituales no son los que imagina la mayoría

El informe desmonta algunos de los estereotipos asociados a la industria química. Aunque se piense que la mayor parte de los accidentes están relacionados con sustancias químicas o con procesos industriales complejos, la realidad es diferente. FEIQUE destaca que los accidentes directamente vinculados con la exposición a agentes químicos no figuran entre las principales causas de siniestralidad del sector.

La mayor parte de los accidentes responde a situaciones habituales del trabajo diario. El 83 % se produce en el centro de trabajo habitual y cerca de la mitad tiene lugar durante tareas de producción, transformación o tratamiento.

Las actividades que con mayor frecuencia realizan las personas trabajadoras en el momento del accidente son desplazarse por las instalaciones (andar, subir o bajar), manipular objetos o alimentar maquinaria. Asimismo, los mecanismos de lesión más habituales están relacionados con sobreesfuerzos físicos sobre el sistema musculoesquelético, resbalones o caídas al mismo nivel, movimientos no coordinados y golpes contra objetos.

En otras palabras, los accidentes más frecuentes en la industria química se parecen mucho más a los que pueden producirse en cualquier otro entorno industrial que a los escenarios que habitualmente se asocian al sector.

 

Una cultura preventiva consolidada

El Informe de Siniestralidad Laboral 2025 pone de manifiesto que estos resultados no son fruto de la casualidad. Son la consecuencia de décadas de trabajo para integrar la seguridad y la salud laboral en la gestión de las empresas, convirtiendo la prevención en un elemento esencial de su actividad y de su competitividad.

La evolución de los indicadores confirma que la complejidad técnica de una actividad no determina por sí sola su nivel de seguridad. La experiencia de la industria química demuestra que una gestión rigurosa del riesgo, basada en la formación, la planificación y la mejora continua, permite reducir de forma significativa la siniestralidad laboral.

Porque, en prevención, cada buen resultado representa un paso más hacia un objetivo que sigue siendo irrenunciable para todo el sector: que ningún accidente llegue a producirse.

La industria química mantiene los menores índices de siniestralidad laboral de la industria española, según el Informe de Siniestralidad Laboral 2025 de FEIQUE

 

Hablar de industria química suele llevar a imaginar instalaciones complejas, sustancias peligrosas o procesos de alto riesgo. Sin embargo, la realidad que reflejan los datos es muy distinta.

El Informe de Siniestralidad Laboral 2025 de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (FEIQUE) confirma que el sector mantiene algunos de los mejores indicadores de seguridad laboral del país, con unos índices de accidentalidad muy inferiores a los registrados por el conjunto de la industria española.

Lejos de tratarse de un resultado puntual, el informe consolida una tendencia sostenida durante años y pone de manifiesto cómo la prevención, la formación y la mejora continua se han convertido en elementos estratégicos para las empresas químicas.

 

Informe de Siniestralidad Laboral 2025 de FEIQUE

 

Una siniestralidad muy inferior a la media de la industria

El principal indicador del estudio es el Índice de Incidencia, que mide el número de accidentes con baja por cada mil personas trabajadoras y permite comparar el comportamiento de distintos sectores económicos.

En 2025, el sector químico registró un Índice de Incidencia de 9,34, muy por debajo de la media nacional (22,23) y muy alejado de sectores como la industria (46,62) o la construcción (69,39).

 

Los datos reflejan que la industria química presenta una incidencia de accidentes hasta cinco veces inferior a la del conjunto de la industria, una diferencia que vuelve a situarla entre las actividades industriales con mejores resultados en materia de seguridad laboral.

El informe también recoge otros dos indicadores relevantes: el Índice de Frecuencia, que relaciona el número de accidentes con las horas trabajadas, se situó en 5,75, mientras que el Índice de Gravedad, que mide las jornadas perdidas como consecuencia de los accidentes, alcanzó un valor de 0,27. Ambos indicadores reflejan no solo una baja frecuencia de accidentes, sino también una reducida gravedad de las lesiones registradas.

 

La seguridad no depende de que existan menos riesgos, sino de cómo se gestionan

Los resultados adquieren aún más relevancia si se tiene en cuenta la naturaleza de la actividad química. Se trata de uno de los sectores industriales con procesos más complejos y con mayores exigencias técnicas en materia de seguridad.

Precisamente por ello, la prevención forma parte del funcionamiento diario de las empresas. La identificación y evaluación de riesgos, el diseño seguro de las instalaciones, la formación continua de las personas trabajadoras, el mantenimiento preventivo, la investigación de las causas de los accidentes y la implantación de estándares internacionales, como el programa Responsible Care, constituyen algunos de los pilares sobre los que se sustenta esta evolución.

Más que la ausencia de riesgos, los datos reflejan la capacidad del sector para gestionarlos de forma sistemática y avanzar en una mejora continua de sus sistemas preventivos.

 

Los accidentes más habituales no son los que imagina la mayoría

El informe desmonta algunos de los estereotipos asociados a la industria química. Aunque se piense que la mayor parte de los accidentes están relacionados con sustancias químicas o con procesos industriales complejos, la realidad es diferente. FEIQUE destaca que los accidentes directamente vinculados con la exposición a agentes químicos no figuran entre las principales causas de siniestralidad del sector.

La mayor parte de los accidentes responde a situaciones habituales del trabajo diario. El 83 % se produce en el centro de trabajo habitual y cerca de la mitad tiene lugar durante tareas de producción, transformación o tratamiento.

Las actividades que con mayor frecuencia realizan las personas trabajadoras en el momento del accidente son desplazarse por las instalaciones (andar, subir o bajar), manipular objetos o alimentar maquinaria. Asimismo, los mecanismos de lesión más habituales están relacionados con sobreesfuerzos físicos sobre el sistema musculoesquelético, resbalones o caídas al mismo nivel, movimientos no coordinados y golpes contra objetos.

En otras palabras, los accidentes más frecuentes en la industria química se parecen mucho más a los que pueden producirse en cualquier otro entorno industrial que a los escenarios que habitualmente se asocian al sector.

 

Una cultura preventiva consolidada

El Informe de Siniestralidad Laboral 2025 pone de manifiesto que estos resultados no son fruto de la casualidad. Son la consecuencia de décadas de trabajo para integrar la seguridad y la salud laboral en la gestión de las empresas, convirtiendo la prevención en un elemento esencial de su actividad y de su competitividad.

La evolución de los indicadores confirma que la complejidad técnica de una actividad no determina por sí sola su nivel de seguridad. La experiencia de la industria química demuestra que una gestión rigurosa del riesgo, basada en la formación, la planificación y la mejora continua, permite reducir de forma significativa la siniestralidad laboral.

Porque, en prevención, cada buen resultado representa un paso más hacia un objetivo que sigue siendo irrenunciable para todo el sector: que ningún accidente llegue a producirse.

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